Un mundo de responsabilidades

Se comienza de la niñez de un mundo donde todo se puede obtener en un santiamén, es más se podría conseguir todo a través de un simple acto de entregar dinero, un mundo sencillo donde pasar de un proceso de irresponsabilidad a responsabilidad es un gran paso, es por esto que las personas toman su etapa de adolescencia como su mejor período; sin preocupaciones, sin problemas, sin cuentas, sin cuestionamientos, simplemente viven por las utilidades que se dan, se obtiene todo con el deseo de satisfacción. Si uno está con las personas que están bordeando el medio siglo, sin duda alguna que dirán que su mejor desempeño personal fue en esa época, porque nadie los aproblemaba. ¿Por qué no hacer libros de abuelos? ¿De adultos mayores con viajes ancestrales y míticos?

El poder pasar de minoría a mayoría de edad, es una etapa donde se requiere un accidente (recordemos que estamos aplicando los conceptos que Kant nos ha enseñado), y es por eso que las personas se deslumbran solamente en su reflejo, en si mismo, en una misma consternación de su ser. ¿Dónde queda el verdadero yo? ¿Por qué no se ha podido generar una perspectiva más comunitaria o familiar?

Las personas con el trascurso del tiempo toman más y más responsabilidades, dándole mayor cavidad a querer desligarse de todo y recordar esos anhelados años donde no había más preocupación que la de ser a quién ir a buscar en la tarde o dónde será la fiesta del fin de semana. Cada día la gente es atormentada por un mundo donde está globalizado por la responsabilidad y el juicio, donde debe presentar un mundo de bien y mal, y no puede ampliar su mundo interior y así disfrutar su espiritualidad que ha desarrollado en el transcurso de sus años (si es que lo ha desarrollado). ¿Por qué no se realizada ese acto? Bueno, las explicaciones son variadas, pero por lo general el mundo está enfatizado en sacarse esas responsabilidades, y no canalizarlas, al parecer es muy complicado en estos días hacerlo, quizá debería hacerse un trabajo más exhaustivo de entender el mundo de su alrededor, pero es muy poco probable que se realiza, se queda en la nada y se amplía solamente en su plano utilitario y sin ningún fin mayor más que uno mismo.

Seguimos, avanzamos, todavía no se puede presentar la situación donde el ser humano pueda decir: No existe juicio, no existe edad, no existe el texto, donde se pueda ampliar la mente y dar un paso más allá de la meta, donde se pueda dar un paso más allá del Dios, donde se pueda dar un paso más allá del paso, donde se pueda generar un mundo donde todos se puedan entender, aplicando su propio ser, su propia esencia. ¿A dónde llegaremos? Cada día que pasa las personas están más atormentadas con lo que pueda suceder en el mañana, lo que pueda llegar a pasar en un proseguir por el futuro que se emprende como adulto, una decisión complicada (eso parece), pero porque no mejor interiorizarla en vez de exteriorizarla, es decir, porque no tomar esos patrones para el ser mismo y no para un ser total (que sería el que lo explica), y luego de ese ser mismo aplicarlo ante un todo, o quizá poder aplicarlo conjunto a un todo, pero no del todo hacia el uno, es la gran discrepancia que tengo con las personas autóctonas del sistema actual, entender a los demás respecto a un todo y no del todo.

Seguimos encontrando esos denominados bichos raros donde son enajenados de la estructura social por no querer dar ese paso estructural de ser menor a mayor, sino que lo transmutan los procesos en un todo universal. Sigue las personas actuando de una manera bifocal, en un plano cierto, y eso lo ve para poder estructura la vida respecto a murallas, a ladrillos, donde se tiene que aplicar sus conceptos de una forma externa. ¿Por qué no interiorizar a la muralla y procesar con la muralla? Quizá así se pueda entender la muralla respecto a una muralla, y no como una muralla mal hecha o bien hecha, es una muralla y punto, y se universaliza con tu mundo, donde la muralla y el ser es uno solo.

Se ve complicado, pero nadie ha dicho que es fácil, quizá así podemos ver más películas, series, novelas de ancianos donde expresan como pudieron establecer un universo con su familia, donde dejaron de lado su mayoría para trabajar en un mundo, para poder entender que la edad no es nada, que el sistema no es nada, donde se puede dar cuenta que Benjamín Button rompió todo el esquema, y pudo finalizar como niño, pasando su mayoría de edad a los 80 años.

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