El león, el niño y el camello acompañados por un dragón dorado.

Un día mi espíritu se fue volando y se encontró con que estaba sin rumbo seguro, le dije a un compadre que me ayudará y me transformó en camello. La verdad es que no sabía que hacer como camello, pero según lo que me contaba, es que debía ir a un desierto y cumplir con el peso de la obediencia. Así no más fue, sin más quejas partí hacia el desierto cargado de deberes dichos por aquel señor que me decía que eran todo hacia nuestro gran creador. Antes de que me muera de calor, me detuve a pensar que es lo que yo hacía parado ahí - la verdad es que nada – me respondió mi mente dando paso al cuestionamiento de la acción. Al anochecer aparece un dragón y me manda hacia mi casa y me pide que rece hacia él para poder alimentar su fervor. De vuelta a mi casa me sentí extraño, me sentía con un sufrimiento gozado que me daba una placida armonía de cuerpo y alma, sin dudas que me era muy extraño, puesto que no conocía esta está sensación.

Mientras pasaban los días, el dragón no volvió a aparecer, pero esperaba ansiadamente su regreso para poder hablar con él y preguntarle ¿quién era? ¿qué sensación es esa? ¿qué me sucede? Pasaron los días y nunca apareció. Llegue a pensar con el tiempo que fue un ilusión, que mi cerebro me jugo en contra, que quizás lo soñé o el calor me dio ese efecto óptico, pero en mi ser yo sabía que él era real y que estoy seguro que algún día volveré a verlo y podremos conversar sobre la situación que viví en ese instante.

En la tarde, apareció un hombre y me pregunto quién era, le respondí que un camello que hace lo que le dicen que haga y que trabaja para un ser todo poderoso dándose como entusiasmo ver a un Dragón, por segunda vez, los días que trabaja. El hombre quedo impresionado y recordó una historia que le había contando una vez, la cual contaba que un santo que servía a un dios todos los días, día y noche sin parar, y el santo disfrutaba el sufrimiento de esperarlo y servirle a él. Después de contar la historia, el hombre desaparecido en una ráfaga de viento.

La historia me dejo atónito, no comprendí muy bien la situación. Trataba de procesar el mensaje que me trataba de dar aquel hombre, pero no podía hacerlo. Al anochecer, me dedique a rezar como es de costumbre al Dragón, para poder complacerlo. En ese mismo instante, una figura abrió mi puerta fuertemente y dejo una nota. No alcance a divisar que persona era, pero eso daba lo mismo, lo que importaba era la nota y obviamente su contenido. Abrí el sobre de la carta y me dedique a observarla y delimitarla, al detenerme cuidadosamente en cada detalle de esta, me di cuenta de que era una carta escrita con sangre y el papel era como si fuese piel. Sin más conclusiones me dedique a leer la carta, donde decía lo siguiente:

“Tú ser complace al Dragón que viste aquella vez. El ser todo poderoso que te comentábamos no era más que él mismo. Tú relación ha de ser madura y darle todas las fuerzas a éste, porque sino lo haces, no podrás liberarte. Anda al cierto y sácate ese yo, para poder conectarte en el sistema del Dragón.”

Tampoco comprendí muy bien lo que trataba de decir, pero intentaba procesarlo de a poco para poder llegar a una conclusión concreta y estable.

Al otro día, como todos los días, me fui al desierto y para la sorpresa mía me estaba esperando el dragón. No lo podía creer, era como si mi sueño se hiciera realidad. Le comete lo feliz que me sentía al verlo y de lo nervioso que me sentía al estar a su lado, pero la verdad es que no quería explicar más cosas, si no, que quería saber respuestas. Le pregunte ¿cuál es mi fin? y él me respondió – Tú fin es poder obedecerme y decir “yo debo”, porque tú debes hacer lo que yo te ordene o cree conveniente. Ahora bien, para poder llegar a ese estado de conexión conmigo debes liberarte de todo lo que te inculco la sociedad para someterte a mi sistema. Así que cuando estés preparado tendrás que dirigirte solo al desierto para poder liberarte de ese “ego”, para luego orar por mi día y noche, recuerda que me amas y eres un santo para esta humanidad, tú ascetismo hacia mi es necesario, recuérdalo también, porque él que sufre por mi, después gozar sufrir. – Sin más palabras el Dragón se fue y me quede solo en el camino, me devolví a mi casa puesto que se hizo de noche, ahora ya sabía que es lo que deseaba ese Dragón, ahora sin dudas tengo que ver si lo que dijo es correcto, porque sin duda alguna que ese sufrimiento que me hice, luego se transformo en una “droga” para mi mecanismo, necesitaba sea como sea buscar nuevamente ese dolor y sufrimiento que me hace el Dragón, pero sin duda alguna que lo disfruto, como un sadomasoquista.

Con el tiempo me fui cuestionando las cosas y me empecé a preguntar que ha de suceder a las personas que no toman este camino tan sagrado que es para mi (y fundamental, obviamente. Digo “obviamente” porque es lo que me da fuerzas y por el sentido que le doy mi vida, aunque no sea obvio, para mi lo es). Al hacerme esa pregunta, iba caminando por una cuidad donde todo era comprable y a un precio barato: amor, sexo, drogas, alcohol, vida, fortuna, sueños, fama, todo y más. Me preguntaba cuál era el fin de esas personas, porque yo por mi parte no creo que las cosas puedan comprarse, ¿o si? Me senté en una banca y me dedique a observar a la gente, en eso se me aparece un león y me dice – Esas personas que ves les denominamos hombre masa. Ellos lo único que buscan en tratar de conseguir un placer a un costo barato y sin mayores complicaciones, no se preocupan de si la calidad es buena o malo, el asunto es que lo tengas. El ser humano siempre a estado a veces buscando las cosas de una manera más sencilla, por algo se crea “tecnología”, para poder solucionar los problemas de las personas que tienen en el día a día. Pero como existió la tecnología, existió la pereza, además de un sin número de sucesiones, como te darás cuenta el ser humano ya no hace el camino al desierto, tampoco trata de cuestionarse las cosas, solo las hace por un acto mecánico y cuando tiene problemas, acude a la “tecnología” o a un “dios” para poder solucionarlo.

No se si sea bueno, pero la verdad que no me gustaría estar enjaulado en una sociedad donde te controla como si fueses un títere, como quizás lo hace tu Dragón contigo – quede impresionando con las palabras del león, y empecé a entender lo que trataba de decir, sin dudas que esas personas no eran más que títeres y quiere hacerse la vida de una forma distinta, e incluso tomando como un juego de niños el trato con Dios, porque cuando les conviene van donde él, y si no, se les olvida quién es e incluso algunos llegan a criticarlo destructivamente. ¿No es raro lo que acabo de decir, que después de ser ayudado por ese ser, la persona de dedique a criticarlo? Pues eso no es raro, es común, y así se da en esta cuidad.

El león se quedo un rato más conmigo y nos pusimos a conversar sobre las situaciones que ocurrían en la cuidad, sin duda que era extraño lo que sucedía (para nosotros), porque todos no se dedican más que a tener sexo, divertirse y complacerse de una forma mediocre (según nuestro punto de vista), pero sin dudas que no pasaban por el sufrimiento que yo pase, ni menos por el estado de “caos” que algunos leones pasan, como me había dicho este amigo mío. ¡Aps! Perdón, para que no les he comentado toda la conversación, bueno me dedicaré a decir los comentarios de este curioso personaje.

Así fue como después de terminar la charla, el león me contó las siguientes cosas – Amigo, no te enfoques en que si esto está bien o esta mal, porque es una pregunta que yo me he hecho mil años. Recuerda lo que decía Plató “¿Es lícito obligar a un esclavo a ser libre?”, según el concepto Occidental-Cristiano debería ser lícito, pero eso es un concepto que te da tu Dios. Platón dejo de lado a ese Dios y todos los conceptos de moralidad que tenía y llego a la conclusión de que no es nadie para decir si eso está bien o mal. Recordemos lo que decía Nietzsche, el comentaba de que si ves a un alcohólico y él es feliz, entonces déjalo así, en total si está dentro de su confortabilidad, estaría todo bien, aunque lo más probable es que si tú vieras a un alcohólico tratarías de ayudarlo porque eso te dice tu moral y ética. Pero eso es otro concepto que al parecer ya conoces leyendo blogs de Internet. Lo que me interesa que sepas es que mucha gente no puede soportar el estado de “Caos” que tenemos los leones y tenemos que volver a ser personales normales, haciendo un feedback como podría llamarse del león al hombre Light, que es el hombre que ves a tu alrededor. Si nos detenemos un minuto, podría darme cuenta de que veo más de diez amigos que trataron de quedarse en mi estado pero definitivamente tuvieron que devolverse a lo que te cómoda la sociedad. ¿Por qué crees que existe el suicidio? Esa respuesta no es sencilla, pero para algunos es una vía de escape de la incomprensibilidad y excusión de la sociedad. Lamentable por esos leones, que quizás algún día iban a llegar a ser los niños inocentes y olvidadizos que todo león espera ser, pero esa es otra historia, quizás más adelante podrás ver algún inocente niño por estos lados. Me tengo que ir buen amigo, aunque odio a tu Dios, porque es el malestar de mis sentimientos y de mis inquietudes, ya que él es el que está día y noche en las sombras de la sociedad, te deseo un buen día – y en eso digo - ¡Alto! ¿Cómo eso de que odias a mi Dios? – La respuesta no es sencilla, pero en cierta manera yo mate a tu Dios en mi mundo y traté de reconformar un sistema nuevo, el problema que siempre el parámetro que tengo estará presente ese Dios, aunque trato de olvidarlo, aunque trato de sacármelo de la cabeza, no puedo de dejar de pensar en él. Así es como paso día y noche pensando en como matar definitivamente las sombras de ese Dios, porque él es el quiebre de mi ser verdadero y del ser falso corrompido por la sociedad. – Después de eso, el león se fue rápidamente a un lugar sin destino y nunca más lo pude encontrar por estos rumbos.

Estos días han sido complejos sin duda, pero he tratado de comprender la situación al máximo y poder analizar y sintetizar lo aprendido de todo esto, pero el problema es que cada día, me alejo más de mi Dios. Incluso he pensando en dudar de mi Dios, y no es más que alguien que desea que yo deba hacer las cosas a que yo quiera hacer las cosas. Aunque sin duda cuando yo deba hacer las cosas, yo se que puedo hacer las cosas, porque para eso está mi Dios, algo complejo para el león, porque el todavía cree poder hacer las cosas, porque la sociedad lo atormenta y él todavía tiene ese miedo de poder arriesgarse y creerse el cuento. Bueno, el asunto es que tengo que conocer un estado más del ser humano y que sería el niño según mencionaba el león, ¿de qué se tratará ese estado? ¿de qué servirá? ¿qué funciona cumple? Espero saberlo pronto.

Un día me fui a un cerro a descansar y para mi sorpresa me encontré con un león. Sin dudarlo le pregunte qué era el niño, antes de que me respondiera paso algo sombroso, se transformo en un niño. Este era una figura tan inocente, tan pura, se notaba que era una persona alejada de cualquier concepto del ser humano, al parecer ni siquiera conoce algo de filosofía, era un gran agrado estar al lado de él. Después de suceder esto, me dijo - ¿He aquí la respuesta? Al parecer sí, bueno mi intención no era darte este espectáculo, pero me alegra de que me hayas visto en esta forma, pues bien responderé toda tus preguntas, pero al parecer ya se cuales son, las clásicas de toda la gente con dudas. – Fue increíble, me tranquilizaba tanto ese ser, era genial, era de un proceso extraordinario, sin duda que era lo que buscaba a ese mucho tiempo. Después de eso pensamientos, él me comento lo siguiente – El ser humano está dentro de una sociedad. La sociedad le dice que debe hacer ciertas cosas, pero suceden dos actos, el personaje es rebelde ante esa sociedad o se introduce a esta. Él que se introduce a esta, tiene dos opciones, una es que pueda unirse a un Dios y completarse en un ser propio, que lo denominamos camello, o sino vivir de una forma sencilla a través del capitalismo, el hombre light. Él ser que no se introduce y es un anarquista filosófico siempre está en caos, y nunca puede disfrutar la libertad que él se concede al salirse de esta jaula (en cierta manera, porque sigue interdependiente de este), aunque siempre está en proceso para evolucionar a veces la sociedad le gana y tiene que volver a ser un hombre light o sino recurre al suicidio, ese se llama león. Ahora estoy yo, el ser que no es nada, de que no comprende ninguna situación, está alejado de todo sistema, crea el suyo. Yo no tengo problemas con nadie, a mi se me olvido que es un Dios, que es un Sistema, que es todo, no tengo problemas porque mi ser olvidadizo que tengo me hace que mi mente no tenga recuerdos de ella. Él ser inocente me hace poder concretar lo que yo crea correcto, porque no tengo un ser que me diga que debo o no debo hacer, como soy un niño, mi inocencia me hace actuar, no mis conceptos morales. Tampoco creo en una filosofía, ni tampoco creo tenerla, sólo vivo y creo constructivamente el mundo, ese es mi fin. El problema que tengo que al sonar un teléfono, llegar una factura o quizás saber que día es, me hace volverme león, lamentablemente, pero este estado de llegar a un ser propio y verdadero, me complace y libera de toda la sociedad, dándome así “un respiro”.

No se que sea mejor, pero tenemos que estar concientes de que siempre hay pro y contras, tomar el camino correcto depende de cada uno, pero tómalo bajo los conceptos que usted crea correcto y no que le digan. Si quieres ser un consumista y vivir de un placer que no es tan placentero como el del camello, el león o el niño, quede ahí. Si quieres ser un servidor de un ser todo poderoso, sea un camello, pero recuerde que siempre vas a tener que decir “yo debo” y no “yo quiero”, pero sin dudas de que podrás tener un ser verdadero. Si a usted le gusta ser anárquico y no tener autoridad, odia el sistema y quiere poder llegar a un estado mayor, sea un león, pero recuerde que puede fallar en el intento provocando hasta la muerte. Si usted le gusta ser un creador, sea como yo, pero recuerde que no es fácil llegar acá, esto no es un juego de niños, pero si desea aventurarse hágalo, nadie lo va a impedir (si es que usted desea de verdad). Un gusto hablar contigo, ahora debo irme. – Esas fueron las últimas palabras del niño retórico, después de eso se desmaterializo y nunca más lo encontré a ver…

1 comentario:

Anónimo dijo...

entre tanto pensar como vivir se te va a ir la vida...práctica por sobre la teoría...tesis de ti mismo

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